La isla tiene una superficie total de 570 km2 y un litoral de 210 km, con calas, playas de arena y acantilados de fácil acceso. También es conocida como “la isla blanca” por su arquitectura tradicional. Su punto más alto es “Sa Talaia” (475 m) que se encuentra en la parte suroeste de la isla, no lejos del aeropuerto, que une Ibiza con las ciudades europeas más importantes en unas dos horas de vuelo. Los lugareños (140.271 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística en 2014) son amables y cosmopolitas. Consideran normal un crecimiento significativo de la población durante seis o siete meses al año.
Se divide administrativamente en cinco municipios: Eivissa (Ibiza) como capital, Sant Joan de Santa Eulària des Riu, Sant Antoni de Portmany y Sant Josep de sa Talaia. Las murallas de Dalt Vila, los restos arqueológicos del poblado fenicio de Sa Caleta, las praderas de posidonia oceánica que se encuentran entre Ibiza y Formentera, y la necrópolis de Puig des Molins han sido declaradas patrimonio de la humanidad. Algunos aspectos destacados de Ibiza son las salinas, las torres de defensa, el museo arqueológico o los islotes como Es Vedra. En conclusión, Ibiza está llena de pequeños y acogedores rincones difíciles de olvidar.